Servicios de terapia psicológica

Terapia psicológica para adultos

Tratamos las problemas psicológicos o psiquiátricos más comunes de la etapa adulta desde la perspectiva cognitivo-conductual.

Terapia psicológica para niños y adolescentes

Abordamos los principales problemas psicológicos que se presentan en la infancia y adolescencia, estando en continuo contacto con familias y colegio.

Evaluaciones neuropsicológicas

Realizamos pruebas para el diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Altas Capacidades y Trastornos del Aprendizaje.

Terapia psicológica para adultos

Es fundamental que los adultos con problemas emocionales reconozcan la importancia de su bienestar mental y busquen ayuda profesional. Ignorar o minimizar estos problemas puede afectar no solo su calidad de vida, sino también sus relaciones, su rendimiento laboral y su salud física. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía y autocuidado que puede marcar una gran diferencia en su bienestar y en su vida cotidiana.

A través de la psicoterapia cognitivo-conductual, uno de los principales enfoques psicológicos basado en la evidencia científica, se identifican patrones de pensamiento, emocionales o comportamentales que resultan disfuncionales para la persona y agravan su sufrimiento. Este proceso de toma de conciencia permite posteriormente sustituir dichos patrones por otros más saludables y eficaces.

Algunas de las psicopatologías o condiciones que abordamos en población adulta son las siguientes:

  • Trastornos de ansiedad
    • Ansiedad generalizada
    • Fobias específicas
    • Fobia social
    • Hipocondría
    • Trastorno de pánico
    • Agorafobia
    • Etc..
  • Trastornos del estado de ánimo
    • Trastornos depresivos
    • Trastorno bipolar
  • Trastornos obsesivo-compulsivos
  • Trastornos por estrés postraumático
  • Trastornos de personalidad
    • Trastorno Límite de Personalidad
    • Etc…
  • Autoestima
  • Relaciones
  • Gestión emocional

 

Terapia psicológica para niños y adolescentes

El bienestar emocional en la infancia y adolescencia es un pilar fundamental para el desarrollo integral de una persona. Durante estos años, los niños y adolescentes desarrollan habilidades socioemocionales esenciales que influirán en su manera de enfrentar la vida adulta. Un menor que crece en un entorno seguro, con herramientas adecuadas para gestionar sus emociones y resolver conflictos, tendrá mayores probabilidades de convertirse en un adulto equilibrado, resiliente y con relaciones interpersonales saludables.

Sin embargo, cuando un niño o adolescente atraviesa dificultades emocionales—como ansiedad, depresión, baja autoestima o problemas de conducta—y no recibe el apoyo adecuado, estos problemas pueden intensificarse con el tiempo. Las experiencias emocionales no resueltas en la infancia pueden derivar en dificultades en la adultez, afectando áreas como la autoestima, la toma de decisiones, la estabilidad emocional y las relaciones.

La psicoterapia no solo ayuda a mejorar el bienestar del menor en el presente, sino que ayuda a identificar y tratar los problemas emocionales desde la raíz, además de brindar herramientas para que el menor desarrolle estrategias de afrontamiento adecuadas y fortalezca su bienestar a largo plazo.

Durante las sesiones de terapia, nos enfocamos principalmente en el niño, pero también mantenemos una comunicación constante con las familias y el profesorado, proporcionándoles pautas y orientaciones para facilitar el cumplimiento de los objetivos terapéuticos de manera más efectiva.

 

Evaluaciones neuropsicológicas

La infancia y la adolescencia son etapas cruciales en el desarrollo cognitivo, emocional y social de una persona. Durante estos periodos, pueden surgir dificultades en el aprendizaje, la atención o el comportamiento que, si no son detectadas y abordadas a tiempo, pueden impactar significativamente en el rendimiento académico, la autoestima y la adaptación social.

Uno de los principales motivos para realizar una evaluación neuropsicológica es la sospecha de trastornos del neurodesarrollo, como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), las altas capacidades intelectuales o trastornos del aprendizaje como la dislexia, la discalculia o la disgrafía. En muchos casos, estos niños pueden pasar desapercibidos en el entorno escolar o ser etiquetados erróneamente como desinteresados, inquietos o con bajo rendimiento, cuando en realidad presentan condiciones específicas que requieren una intervención especializada. Es crucial tener en cuenta que en el ámbito escolar no se implementan Planes Individualizados (PI) sin una evaluación neuropsicológica previa realizada por un profesional. El PI es una herramienta fundamental para la adecuada evolución académica de niños y adolescentes con trastornos del neurodesarrollo o del aprendizaje, por lo que es imprescindible llevarla a cabo ante la sospecha de dichos trastornos y minimizar las posibilidades de fracaso escolar.

La evaluación neuropsicológica permite obtener un perfil detallado de diferentes funciones cognitivas. En el caso del TDAH, por ejemplo, es esencial diferenciar si la dificultad de concentración del niño se debe a un problema atencional genuino o a otros factores, como ansiedad o problemas emocionales. Del mismo modo, en niños con altas capacidades, esta evaluación ayuda a identificar no solo su potencial intelectual, sino también posibles dificultades emocionales o de adaptación social. Por otro lado, en niños con trastornos del aprendizaje, como la dislexia, la evaluación neuropsicológica permite determinar el grado de afectación en la lectura, la escritura y la comprensión verbal, lo que facilita la implementación de estrategias personalizadas para mejorar su desempeño académico.

Sin un diagnóstico adecuado, estos niños pueden experimentar frustración y desmotivación, lo que puede llevar a problemas emocionales, fracaso escolar y baja autoestima.